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conversaciones de almohadaHoy tenía que trascribir la primera de las grabaciones de Alma a 'Tren de cercanías' pero me va a ser imposible, porque cuando salí de casa de Nora la otra noche, descubrí que se habían borrado todos los archivos de esa carpeta, incluso la llamada que yo hice a al contestador de ese reputado critozoólogo... Y no fue la única de las ''casualidades''. Ayer ellos me cuentan algo curioso (digo curioso por llamarlo de alguna manera). Después de que yo hiciera esa llamada, les comenté la posibilidad de quedar los cuatro con Roberto, un compañero de trabajo del marido de Nora y la persona que les consiguió la maría a ellos... Entonces el marido de Nora se muestra remiso. Le entiendo. Aunque me extraña lo que me cuenta porque no fue eso lo que yo vi. Yo al tipo le vi interesado, la noche que las dos le conocimos, en Nora. Muy interesado. Entre asombro e interés. Pero el marido me dice que a lo mejor al tal Roberto podría no apetecerle... y lo dice de una manera... Yo no tengo ningún interés físico en él pero si ''en sus contactos'' y bueno, hay algo más, hay una conversación extraña llena de sensaciones extrañas, que luego deriva hacia aquello de la 'sensibilidad estética'... Yo la contrapongo a la moral para situarla. Digo que la sensibilidad estética no se rige por los mismos códigos que la sensibilidad ética, que va mucho más allá, que podría ser ilimitada... y luego también de hombres y mujeres, de partes femeninas y masculinas. Por ejemplo, que a mí ya no me interesan los hombres que no tienen una lado femenino importante (¿debería decir interesante?). Y que yo a mi modo soy muy masculina (masculina con la noción oriental de yang, por supuesto... que es menos connotativa) y él me lo discute pero acaba de comprobarlo. Acaba de ver como trato a su mujer como si yo fuera un hombre y como a ella le gusta eso. Y sin embargo yo no lo vivo. Yo sólo cambio de rol. Me posiciono y le hago un gesto para que se de cuenta que es sólo una postura, algo posicional pero para que vea como reacciona lo femenino (lo pasivo y receptivo) de ella precisamente a ese estímulo 'yang' y afirmativo. Aunque ya me he perdido porque la casualidad que iba a subrayar fue la que me contaron ayer mientras comíamos: El marido de Nora y el tal Roberto están hablando por la tarde. Sobre las siete de la tarde, minutos antes y están comentando el tema del que nosotros charlábamos la otra noche, lo de conseguir más maría por mediación de él y entonces Roberto recibe una llamada. Son cerca de las siete y media. Luego el marido de Nora ve como se pone la chaqueta y se va. ¿Por qué se marcha Roberto? - es que están trabajando. Acaban de decirle que ha muerto su padre de una angina de pecho. Y eso fue a la misma hora, exactamente a la misma hora en que yo grité y temblé de aquella manera... Y he de decir que en ese instante ocurrían dos cosas: mi marido me estaba trabajando el clítoris con la boca y mientras yo le hablaba a alguien que se encontraba al otro lado del teléfono... en silencio, en completo silencio. conversaciones de almohada en la cocina... 17/10/2005 08:56 Enlace permanente. Comentarios » Ir a formulario
A veces las causalidades son conductivas...las casualidades no me fio de ellas.
Bikos suavitos..y desvelados.;) Fecha: 17/10/2005 21:46. |
... imagínate lo que quieras... probablemente a Sabbat le va a dar igual...
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