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viernes, 09 de diciembre

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Ayer también me acerqué a la biblioteca. Había varios libros que quería investigar. Pero al llegar me fijo en un hombre. Es un hombre joven, alto, con uno de esos trajes tweed, aunque en realidad él lo que viste es no sólo un traje, es todo un estilo intelectual. Sin haberlo visto bien siquiera, me siento inmediatamente atraída por él y lamento mi atuendo. En ningún caso al apropiado para ligarse a un tipo como ese: voy muy cómoda pero provocativa. Voy otra vez, toda de negro. Cojo un libro casi al azar y me muevo hacia el fondo, hacia la cristalera, hacia donde él está, en la zona de lectura de pie. Yo también leo y sin mirarlo dejo ese libro. Busco otro y vuelvo al mismo lugar. Pasaré allí más de media hora pero a los cinco minutos me parece haberlo perdido. Esta técnica, el ser contactada requiere mucho más espontaneidad y atrevimiento por parte del otro que por parte de uno, pero es infinitamente más segura sobre todo si la diferencia de años es muy evidente. Nunca llegas a pasar vergüenza pero la mayoría de las veces tampoco llegas ni a cruzar una mirada. Yo soy de las que Elige, y por eso reconozco los signos: él también lo es. Así que de ningún modo puede decir que yo le miré una sola vez.

¿A quién se parecía? A Eduardo Noriega en ’Tesis’ pero con una mezcla de la Madurez de Xavier Elorriaga. Ese conjunto. Aunque ya sé verdaderamente a quién me recuerda; sí, a aquel valenciano, aquel sustituto de inglés que nos dio clase en el instituto cuando Marisa se puso enferma y que ninguna fuimos capaz a ligarnos antes de que se fuera... Odié a Marisa por aquello y mucho más tarde me la encontré casada con un médico. El médico que miraba desde la consulta de al lado en la que yo me besaba con otro médico... Podría ser un joven profesor. Me fascinan sus movimientos. Puro sexo y masculinidad, seguro que ensayada. Se hace el interesante de la misma forma que yo. Es lo que tiene reconocer las señales, que las poses vienen con el paquete. Pero luego tampoco yo soy una pose sólo y por eso pienso que me gustaría conocerle y averiguar hasta que punto él lo es. Noté que me movía esa curiosidad. Aunque ahora estoy perfeccionando la técnica de depredación. Es sólo eso. Consiste en que ''la víctima'' sea ella misma la que te sugiere que desea serlo. Es que a veces con los hombres, parece que se trata de eso. No va a haber ni un sólo sentimiento ahí y tal vez por eso hablo de víctimas, porque generalmente cuando no existen los sentimientos se acaba hiriendo alguno, aunque sea de tercer orden y yo parto de la base de que cuando ocurre eso no los tengo . Y que no los voy a tener lo sé en cuanto les veo. Por eso me sorprende tanto lo de ese hombre. Ese hombre que primero creo que va a ser que no y que luego despierta a un volcán dormido. No hablo de éste. Este se quedó allí, detrás de la estantería de literatura escrita en lengua francesa. Cuando lo pierdo, me decido a investigar la última sección de la derecha. Autores italianos y alemanes, y él está justo en la otra esquina, al otro lado. Así que primero busco a Baricco. No le encuentro. Quería algo suyo que habla del mar o el oceano pero elijo otro libro en su lugar. Otra vez a la zona de lectura. Amor, amor, sentimientos, emociones. No, eso no es lo que quiero. Así que vuelvo a la estantería. Él también se mueve. Jugamos a lo mismo pero sólo lo creo. Y mira, ese es un encanto. No me gustan los hombres que resultan evidentes. Dante, ’La vita nuova’. Entonces me acuerdo del Doctor Hannibal Lecter y las palomas volteadoras. Yo creo que lo soy. Soy una gran volteadora, como Starling; Sí, Starling sabía volar, por eso él no la mató, porque el mundo para él, sin ella, habría sido indudablemente menos Estético, y abro sus páginas por cualquier parte. Para los perfeccionistas el asesinato de la Belleza en estado puro es un crimen imperdonable. Por eso la ciega no se cayó de la cama. No fue por piedad por lo que él no pulsó el botón. Fue porque el que ella pudiera ver los colores, no le hacía amarla pero embellecía el Mundo. Me gustaría encontrar precisamente esos versos del soneto que Hannibal recita en aquella representación de 'La Vita Nuova'. Pero no, me encuentro a mí. Podría llevarme ese y escribir algo suyo aquí -pienso. Y no sé por qué a veces te pienso como una mujer. ¿Recuerdas cómo te deseaba sobre tu espalda y hacía que hasta a ti te lo pareciera? De alguna forma ’La Vita Nuova’ me habla de ti como si te mirase. Entre tanta dama. Y ya se me han quitado las ganas de todo. Me quedo con Bernhard y ’El frío’... cuarto volumen de su autobiografía. Nunca he leído a Bernhard pero me gusta lo que expresan sus fotografías. Recuerda, yo soy esa mujer capaz de ver cúpulas perfilarse en la profundidad de los ojos de un niño. ¡Cómo me asustaste cuando me preguntaste si quería ver su fotografía! De repente no lo sabía, lo había deseado algunas veces pero no lo sabía y fue ahí donde todo comenzó a moverse.

Y no queda más remedio. Tengo que cruzar al otro lado si quiero a acceder a Duras. Ahora sí que es imposible que ese tipo no me vea. No le miro y menos le hablo (aquí procedía, así que ha sido todo más raro aún) pero él ha tenido que apartar su pierna para que yo pudiera encontrar ’El dolor’. No le he pedido ni disculpas. Me agacho dentro de su espacio y permanezco en cuclillas casi un par de minutos. Era incómodo para los dos. Tenía que serlo. Esa es la casualidad, que el libro que quería encontrar estuviera precisamente allí, detrás de su pierna. Me incorporo. Leo al azar.

’’’Por la noche me despierto, por la noche el vacío de la ausencia es enorme, el miedo atraviesa, terrible. Luego me acuerdo de que nadie tiene noticias todavía. Es más adelante a partir del momento en que las noticias empiezan a llegar cuando empezará la espera’’’

El fragmento es certero como un dardo. Leo también algo de Borges, un fragmento del Aleph...

Entonces decido irme. Todavía podría alargar eso momento unos veinte minutos más. Creo que es a las ocho cuando cierran pero prefiero que no, prefiero bajar a la calle y oxigenar, y si acaso sentarme en uno de los bancos de al lado del viejo convento. Guardo cola y quién me atiende es la hermana gemela de Tomás. Hay un problema. El sistema informático dice que no he devuelto el libro de las pinturas del Aduanero pero eso no es real. Insisto. Se levanta dispuesta a cerciorarse. Regresa con él. De todas formas el sistema me ha sancionado. Ya, pero no es justo. Yo no tengo la culpa. Yo tampoco, me dice ella. Déjame, por favor, el carné. Lo arregla. Ahora sí, ahora nos despedimos con una sonrisa tibia. Después de lo de Tomás, es un alivio esto. No sé por qué sentía vergüenza. Imagino que por que lo utilicé y me comporté con él como una auténtica villana. Yo es que para la amistad soy mala. Cuando me aprientan me revuelvo, y con tal de que me suelten no me importa clavar los colmillos como un perro. Nadie puede decir que es mi amigo si yo no lo soy. Y yo no lo soy fácilmente.


Luego pasé por delante de la ventana de Antonio. Pero como me viene sucediendo con ese joven de 24 años, con Pablo, con Cristina, con... cuando le vi supe que no quería detenerme. Seguí calle arriba. Así que esta vez ni le saludé. ¿Para qué? ¿Para resbalar sobre una superficie?

También he aprovechado para ver algunas películas. La primera un asco, ’Dogma’ (1999) de Kevin Smith. Hacía tiempo que no me sentaba delante de algo tan deprimente. Y hoy ’Philadelphia (1993) con Tom Hanks, Denzel Whashginton y Antonio Banderas, que como me ha gustado este chico en esta peli. Y hay un diálogo prácticamente al final que me enamora. Pocos veces alguien interpreta como Tom Hanks lo que es la sensibilidad en una escena. Tengo que volver a verla y escuchar esa aria de opera en la voz de la Calas; un momento delicioso y mágico. Y claro se entiende lo de la banda sonora. Y ahora por fin, ’Memorias de Africa’. Yo como Susana sólo la había visto a trozos y si a trozos me había gustado... hoy he terminado por enamorarme de ella. Me pasa siempre lo mismo con Redford. Yo quiero a un hombre así, jo-der, con las cosas tan jodidamente claras. O bueno, por eso lo quiero :)


’’’¿Con qué fin amas tú a esta tu dama, sino puedes sustentar su presencia?. Dínoslo, porque ciertamente es necesario que tal amor termine de forma extraordinaria. Y después que dijo estas palabras, no sólo ella, sino todas las demás se pusieron a mirarme esperando mi respuesta. Entonces les dije estas palabras: Señoras, el fin de mi amor era que yo lograra el saludo de esta dama, de la cual tal vez os referís, y en ello estaba mi felicidad, porque era el fin de todos mis deseos. Pero porque le plugo negármelo mi señor Amor, su merced ha puesto toda mi felicidad en aquello que no me puede faltar. Entonces aquellas mujeres comenzaron a conversar entre ellas; y así como a veces vemos caer agua mezclada con bella nieve, así me pareció sentir que decían palabras mezcladas con suspiros’’’


Dante Alighieri. ’La Vita Nuova’

09/12/2005 03:33 Autor: imaginate. Enlace permanente.

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Autor: kepa

Me ha encantado este texto!!! eso de "jugar". Yo soy de los que prefiere ser "cazado", supongo que soy tímido o un poco vago.

Fecha: 09/12/2005 10:51.



Autor: Androgen

Y otro hemos intentado cazar y nada, que no se nos da... al menos con la "táctica" que sabemos usar. Todo será cuestión de encontrar nuevas tácticas... lo las "presas" correctas, ¿no?

¿También puede ser que en el fondo no quisieras realmente cazar y eso se transmitiera?

Un besete

Fecha: 09/12/2005 13:05.



Autor: sabbat

Yo también prefiero jugar con los hombres que se dejan difícilmente cazar pero eso ya implica cierta movilización del sentimiento :)

Gracias por contármelo Kepa. Yo creo que cresteo por la aburrida vida de mi ciudad; a falta de tus paisajes ..

Un beso :)



Y sí, Androgen, puede que no quiera realmente cazar :)


Pero era muy guapo tío y una tiene cierta inclinación indudable a la belleza masculina. Qué se le va a hacer !

Fecha: 09/12/2005 14:41.


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Autor: salva

Tengo una curiosidad que tal vez podrías resolverme si tienes ese libro de Dante del que has extraido ese texto. El interpelado dice: "su merced ha puesto toda mi felicidad en aquello que no me puede faltar", tengo curiosidad por saber a qué se refiere.

Fecha: 10/12/2005 00:19.


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