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lo que queremos oír
Richard era un hombre de talante y físico agradable... quizá un tanto flemático o impasible pero puede que más bien por la impronta de su procedencia que por el mismo... o quizá fuera porque aún éramos sólo extraños y nos comportábamos como tales. Richard me parecía un hombre atractivo pero reservado y yo estaba sentada entre ellos dos disfrutando felizmente de una copa aunque en algún momento dejé de sentirme cómoda; no sé por qué, se me pasó aquello por la cabeza, la idea de que él, mi acompañante, tenía previsto que entre los tres se estableciera un vínculo más íntimo del que manteníamos en aquel instante y me conducía hacia ello. No sé, quizá fuese por las miradas de Richard que comenzaron a pronunciarse sobre mis ojos y sobre mis labios con otros matices... quizás fuera un comentario anterior que hubo entre ellos del que me sentí al margen pero que me pareció verterse sobre mí . Así que me acerqué al oído de mi amante y le dije: - Sí piensas que voy a estar con los dos estás muy equivocado y vas a tener que buscarte a otra. - ¿De verdad, crees eso? - me contestó él Seguí mirándole durante segundos callada hasta que yo misma me di la respuesta y me levanté para buscar a cualquiera que ocupase mi lugar pero no encontré a nadie y regresé a sentarme aún ofendida frente a él. - Me has hecho daño -me dijo. Acabas de hacerme daño. ¿No entiendes de lo que estábamos hablando, verdad? - Mira bien lo que te voy a decir: No voy a compartirte. Nunca voy a compartirte.¿Me oyes? Tú eres libre de hacer lo que quieras, de irte con quien quieras, con él, conmigo, con quien sea pero yo no voy a compartirte. Esa idea no partirá de mí. Luego, supongo, que se vio en la necesidad de explicarle a Richard parte del incidente que había presenciado y le contó como nos conocimos, la extraña relación que nos unía desde entonces y repitió sobre mi boca un inicio del primer beso que me dio. Y yo acabé pegada a su cuerpo y acariciando su miembro con lujuria por encima del pantalón mientras ellos hablaban. Y después de todo si hubo sexo mientras estaba con los dos. Es curioso acabo de recordar algo que solía preguntarme mi marido cuándo le conocí: - ¿Qué quieres escuchar?. ¿Hay algo que quieres oír? - Si, un ’tú eres mía’. Lo que nunca quiso o supo decir. Siempre le recriminé que no marcase el territorio... pero bueno, fue por eso por lo que me perdió y hoy existen otros hombres.
12/12/2005 22:56 Autor: imaginate. Enlace permanente. Comentarios » Ir a formulario
Es asunto de interpretaciones pero esa frase tan posesiva puede albergar sentimientos que acaban como aquella otra: "la maté porque era mía". Creo que vi alguna vez en tu blog, aunque no estoy seguro, una canción cuya letra es de A. G. Calvo que expresa una idea contraria a esa posesión: "Libre te quiero..."
Fecha: 12/12/2005 23:48.
Yo ahroa me estoy riendo....:p y creo que tú sabes por que...
Bikos siempre para ti niña Sabbat ;) Fecha: 13/12/2005 04:53.
A mi, como a Salva, la frase me da mal rollo. Según te iba leyendo se me venía a la mente la peli "Te doy mis ojos", y efectivamente tenía mucha intención de "la maté porque era mía".
SObre lo de oír lo que queremos oír :-D pues si, ya sabes que yo soy muy dada a eso a ilusionarme con las cosas que deseo oír aun cuando sé que no son del todo ciertas. Un abrazo Fecha: 13/12/2005 09:20.
Casi me da alivio de no ser aún hombre para no entrar en esa maldición que lanzas...
Un abrazo Fecha: 13/12/2005 12:39.
nunca he creido en las "posesiones", yo siempre doy la máxima libertad, pero como suele pasar, muchas veces se confunde la libertad con el libertinaje, y luego pasa lo que pasa...
Fecha: 13/12/2005 12:52. |
... imagínate lo que quieras... probablemente a Sabbat le va a dar igual...
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