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domingo, 18 de diciembre![]() Ayer mi cerebro estalla en naranja. No vibra, no hay eros en él. Sólo estalla y luego un mar blanco de tranquilidad. La habitación está a oscuras y tengo los ojos cerrados pero ha sido increíble. Ha sido, en pequeño, como me imagino la explosión de una supernova. Él dice que se asusta, que mi cuerpo experimenta una especie de descarga eléctrica que es como un electroshok y reboto sobre el colchón Estoy masturbándome y él me ayuda. Sólo me ayuda tumbado a mi lado introduciendo en mí un pequeño consolador azul, mientras los dedos de vibración de ese juguete sexual, al que estoy tan apegada, se mueven entre mis dedos que tensan la zona que rodea al clítoris. Pero sólo mi frente se apoya contra él. Sé lo que tengo en la cabeza. No es amor no es nada. No en ese momento. Es lo mismo que cuando estoy sola. Lo que ocurre es que sé que no lo estoy pero eso da igual. Es egoísmo puro. Son escenas pornográficas que ha retenido mi cerebro de entre las últimas películas que he visto. Pero yo actúo en ellas. Él no lo sabe. Él no sabe nada de lo que ocurre por dentro. Ni siquiera gimo demasiado. Sólo le anima a continuar el hecho de que yo cada vez esté más mojada. Sus dedos lo saben y por eso su mano no se detiene. Mientras, yo me transformo en esa mujer rubia a la que aquella enana, que se se pasea en tanga, ata, es grotesca, y espero abierta de piernas por el monstruo que sale de la piscina. Me calienta eso. Ayer es eso. La deformidad. Lo atroz. Un tipo inmenso con una máscara de gas y un slip de cuero y una enana mostruosa que tira de él. Y luego soy esa misma mujer pero en el vestuario. Selecciono una escena y la rebobino. Y la paso una y otra vez. Dos bellezas de ébano lamen mi cuerpo y sólo existe esa franja de piel. Luego no veo más, la escena deriva en un fundido en negro y vuelvo a visionarla hacia atrás. Quizás no dure ni un segundo. Y pienso en panteras, en leones, pero eso no es ahora. Antes, cazo carne. Ñus, cebras, antílopes desgarrados por mis dientes. Dos minúsculas gárgolas doradas se besan en el hueco de mi brazo. Y hay otras dos mulatas en la escena siguiente. No son animales tan bellos. Sexo burdo. Son de otra cinta. Dos prostitutas en una escalera y un hombre... a veces soy ellas, y a veces el hombre. No doy detalles pero son vívidos. Y cuando mi cuerpo bota soy ese hombre penetrando a una de las mujeres. En ese instante todo es naranja. Y luego un mar blanco bajo los ojos cerrados. La tranquilidad. Antes muchas cosas. Después me doy la vuelta y le digo que quiero que me folle de espaldas. Estoy recordando... Me aguanto las ganas de mear como puedo. La vejiga está a reventar. Es raro, dice luego él. Un hombre sería incapaz. Luego se disculpa. Dice que se ha corrido demasiado rápido pero que ha estado toda la semana aguantándose las ganas, que no se ha masturbado ni una sola vez. ¿Por qué? -le pregunto yo. No lo sé -dice. Tal vez porque ahora estoy satisfecho. Su orgasmo tampoco ha estado nada mal. Yo me ocupo de ello. Ahí no era egoísta. Es un intercambio civilizado de placer. Tú te cuídas de mí un rato, más largo, siempre más largo, casi tan largo como yo quiera, y luego yo te hago creer que mi coño no se conforma con otra cosa que no sea desintegrar tu polla. No hay ninguna felación. No me apetece. No, desde que he regresado... Y antes, primero fue la felicidad. Me pareció vislumbrar un camino. Lo quiero. Le digo: ’eso es lo que quiero’. Luego discutimos sin discutir, ese hombre y yo. Estoy hablando con alguien y creo adivinar lo que ocurre. Soy feliz, me siento poderosa, fuerte, convencida... Es miedo -me grito. Me río a carcajadas. Tú sabes que si te acercas lo bastante podrías volverte loco por mí. Vamos, yo estuve allí contigo. Tuviste que sentirlo. Pero él no está seguro de lo que sucedería en ese caso y por eso está dispuesto a ser despiadado. Yo solía serlo. Me cree un personaje así. Una mujer en penumbra... Me acuerdo de muchos nombres entonces, nombres que tuve. De otros nombres bajo los que he escrito, de los que vinieron después. Sobre los que sigo escribiendo. Pero no importa, -me digo: sabbat es todos los nombres. Ese es su significado. Pero esa fase de fe no dura. Luego creo intuir otra cosa. No quiero mirar. Digo, no, no, no, por favor no. Deja que me engañe. Es la piedad. La piedad es la respuesta. Se lo pregunto. ¿Te acostaste conmigo porque te daba pena? Se queda callado. Una vez me dijo que había visto una cosa en mí. Una cosa que estaba en mis ojos. Dijo que cuando se acordaba de mí había unos ojos que le gritaban: ’No me mientas, por favor. No me mientas. Dime lo que sea pero no me mientas’ No puede mentirme. ¿Y qué me ocurre? Que no me muero. Me parecía lo peor que podía pasarme, tenía tanto miedo a que doliera pero lo que siento es que apenas duele, que la piedad no duele. Sólo crees que va a dolerte, que te dolerá tanto que no podrás soportarlo. Pero espero que se abra en mi vientre un infierno de dolor y el dolor no llega. Recordé cuando me lo preguntó. ¿Nunca te has acostado con nadie por piedad? No, yo nunca lo haría. Sería incapaz -le dije. Preparaba un cigarro para mí y estaba concentrada en esa operación por eso no veo su cara. Él entonces, se acostó a mi lado y me dijo que lo había hecho varias veces, que era capaz por el otro... No sé por qué el tono que empleó me estremeció. Pero no quise pensar que era yo, que hablaba de mí. Creo que no hubiera querido de saberlo entonces pero ahora es distinto. No me arrepiento de que mi Mejor vez sucediera gracias a la piedad. Pero no, más piedad no quiero, por supuesto :’)( En realidad no quería escribir ningún texto hoy. No quería escribir nada. Sólo quería colgar esta imagen. Pero eso de la piedad tenía que reconocerlo. Gracias. Muchas gracias. 18/12/2005 04:20 Autor: imaginate. Enlace permanente. Comentarios » Ir a formulario
Pues para no querer haber escrito nada me ha llegado mucho lo que has escrito. Creo que todos nos hemos sentido asi alguna vez, ese egoismo lo hemos tenido todos. No sería capaz de acostarme por piedad, solo lo haría por placer.
Fecha: 19/12/2005 12:22.
Me consuelas :))
Gracias por este comentario Kepa y por hacerme soñar con esos paisajes y vivencias de tu blog :) Fecha: 19/12/2005 12:35.
Sí puedo ayudarte...
Depende de lo que te desconcierte. Sólo es lo que estaba en mi cabeza. Aquí lo exteriorizo :) Fecha: 19/12/2005 21:56.
Pues escrito así –ayudarme- no sé qué decir. Quizás sí. Sigue escribiendo de esta manera, a tu manera, es muy curiosa e interesante tu forma de escribir, no sé si lo que piensas, lo que vives, lo que sientes, lo que imaginas o un poco de todo. Sea lo que sea, me gusta.
Recuerdo aquella página con la foto, fue (nada menos) en julio del 2004 (casi ayer). Tienes buena memoria (ya que yo vi la foto, es decir era tu blog, pero no recuerdo que tú me vieras a mi). En cualquier caso un placer reencontrarte. Fecha: 19/12/2005 22:40. |
... imagínate lo que quieras... probablemente a Sabbat le va a dar igual...
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