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busca...




domingo, 19 de marzo

 

Voy a abrir un paréntesis aquí... al menos hasta el día ocho de abril

Esta madrugada las últimas palabras: Mi alma melancólica y yo vamos a quedarnos a solas ahora... Voy a invocar tus manos ahora... Que vengan tus garras de puma ahora...

Luego el silencio y la oscuridad de la habitación. Había fumado. Coga trabajaba de noche, como hoy. El acuse de recibo fue inmediato. Apagué la luz. Y la experiencia comenzó...

No gimo. Llegan sus manos. Me acaricia él. Lo siento en mis dedos. El placer se prolonga. Me quedo muy quieta. Como sólo él me conoce. Estamos otra vez juntos y mi coño no tiene secretos para él. El sonido se interioriza. Aunque quisiera no podría soltar mi coño para llamarle. No sé cuanto tiempo permanezco así. Él sigue siendo sólo un Hombre. Pero ¡qué Hombre! El teléfono móvil emite un ruido y a duras penas puedo abandonar mi parálisis. Enciendo la luz. Es el mismo acuse de recibo que quiere ser leído. Quizás él acaba de leerlo. Y siento que le he perdido. Apago la luz y me recuesto de nuevo. Ya no siento sus manos. Soy yo sola la que me acaricio. Pero sin él no encuentro el resorte, los goznes de esa Puerta. Oscuridad. Comienzo a gemir. Es el dolor de la ausencia lo que gimo. Y me gustaría llamarle ahora porque en ese preciso instante sé que eso es lo que a él le gustaría escuchar, esa canción demente de sed devastadora y pérdida. Sé que eso le llegaría pero me doy cuenta de que de nuevo soy incapaz de moverme. Le grito. Le grito desde lo profundo. La oscuridad me envuelve. La profundidad es cada vez mayor y a mis pies algo comienza a moverse. Es Raquel. Pero no la reconozco. No es la delicadeza de sus pasos lo que me rodea. Las patas del felino son más gruesas, más poderosas. Las siento al rozar mis muslos y el alma en suspense. Algo me olfatea. Unos bigotes acarician mis mejillas. Quiero gritar de miedo pero un pensamiento que no me pertenece comienza a hablarme y me repite: ’No vayas a asustarte ahora. Soy yo cuerva mía y estoy dentro de ella’. No, por favor. No la utilices a ella. -le pido con el pensamiento. No, a ella no. No lo soportaría. Creo que no lo soportaría. No, por favor. No lo hagas... Pero Raquel se desliza por debajo de las sábanas. Y recorre el camino hasta mis muslos mientras la presencia comienza a rodear mi cabeza. Siento la almohada hundirse bajo el peso de sus patas. Y el alma aún más en suspense. Mis dedos, los había olvidado, continúan moviéndose por mi coño y en esa brecha abierta por el Miedo logran dar con el punto exacto del agujero del vértigo. Raquel se ha recostado a mi lado y se ha encajado hecha un ovillo ocupando el hueco formado por la cintura y la cadera y me tranquiliza saber que él me ha hecho caso y no le va a ser necesario utilizarla para poseerme. Entonces lo siento como él se siente. Es una fiera porque sólo transformándose en fiera puede despedazar mi carne con sus garras como yo necesito sentirlo. Y así es como lo siento. Hunde sus fauces y sus garras entre la carne de mis pechos y follamos como animales. Luego debí quedarme dormida y me desperté al escuchar el ruido que hacía Coga al entrar en la habitación por la mañana. Me apresuré a guardar en la mesilla de noche el teléfono y la grabadora que también fui incapaz de utilizar y le pedí que me retirara las almohadas eléctricas. Unas horas más tarde me levanté muy mareada. Tenía la tensión por los suelos. Mientras me tomaba el café y me recomponía pensé en escribirle otro de esos mails que no le dicen nada, a su correo. Éste para avisarle. Para decirle: Si bajo hasta donde tú quieres que baje... es probable que ni siquiera sea capaz de marcar tu número para llamarte por teléfono. Te haré una perdida cada vez que inicie una de mis experiencias... Así él sabría lo que trataba de decirle, que si de verdad quiere oírme gemir desde adentro, será él quien deba de marcar mi número de teléfono. Porque yo sólo sé que cuando lo invoco... él y su alma se presentan, aunque nunca vaya a ser capaz de entender ni el cómo, ni el por qué de cómo lo logra... empujarme, ’’aún sin estar’’, cada vez, más y más lejos... y eso fue casi lo último que recuerdo haberle dicho a Antonio en la madrugada del sábado, que la magia se presenta en el momento justo, con las palabras justas, con el aliento preciso... cuando creo que he llegado al final, cuando creo que lo he perdido todo, que he rozado mi límite, que no soportaré más la incertidumbre, que no puedo crecer más... aparecen nuevos caminos, corredores, carreteras... y que sí, que vivo en un vértigo continuo desde que conocí a ese Hombre que Amo y que él tanto desprecia. Y es que el Amor no es sólo, para nosotros, como esa lluvia que nos sorprende y que nos cala a la salida de un concierto, esa lluvia que no se elige, y que decía Cortazar en ’Rayuela’... el Amor es así para todos. Sólo que a mí no me importa mojarme. Yo quería mojarme. Y Antonio... no sé, pobre Antonio. La otra noche me dio lástima por primera vez. Porque Antonio no fue el olvido. Antonio fue la herramienta de mi recuerdo.


Y bien, antes de irme y abrir ese paréntesis. Unas cuantas cosas de esta semana pasada pero eso os lo dejo guardado en los comentarios de este post para no extenderme demasiado aquí.

 

 

 

 

 

POEMA PARA SER LEÍDO Y CANTADO

 



Sé que hay una persona
que me busca en su mano,
día y noche, encontrándome,
a cada minuto, en su calzado.
¿Ignora que la noche está enterrada
con espuelas detrás de la cocina.

Sé que hay una persona
compuesta de mis partes,
a la que integro cuando
va mi talle cabalgando
en su exacta piedrecilla.
¿Ignora que a su cofre
no volverá moneda que salió
con su retrato.

Sé el dia,
pero el sol se me ha escapado;
sé el acto universal
que hizo en su cama con ajena valor
y esa agua tibia,
cuya superficial frecuencia es una mina.
¿Tan pequeña es, acaso, esa persona,
que hasta sus propio pies así la pisan?

Un gato es el lindero entre ella y yo,
al lado mismo de su tasa de agua.
La veo en las esquinas,
se abre y cierra su veste,
antes palmera interrogante...
¿Qué podrá hacer sino
cambiar de llanto?

Pero me busca y busca.
¡Es una historia!...

 

CÉSAR VALLEJO

 

 

 

 

19/03/2006 20:45 Autor: imaginate. Enlace permanente.

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Autor: sabbat

Cuando Nora me recogió en la carretera no bajó por donde siempre. Se metió por el centro y así fue como vimos al chico del pub. Iba con su novia, digo yo, y cruzaba la carretera. Se nos quedó mirando sorprendido y por eso pensé que libraba ese día. Así que un motivo más para tener pocas ganas de que nos tomáramos esas cervezas. Subimos a su casa y me negué a contarle nada hasta que no nos fuésemos. A Manguta se le veía bien. Luego en la calle le pedí a Nora que nos acercáramos hasta la bodega de Antonio. No tenía ningún plan en la cabeza pero me apetecía verle y que me sonriera. A veces la sonrisa de Antonio me ha resultado alentadora. Quizás como a alguien a veces mis gemidos, que no mis palabras... Es duro no existir porque tus palabras no existen. Aquella noche recuerdo que se me hacía especialmente duro. Una cuesta arriba tremenda, y yo arrastrando este déficit de hierro...


Y Antonio se alegró mucho cuando nos vio entrar por la puerta. Nos dijo que era un grata sorpresa. Cuando volví del baño Nora había pedido dos vinos. A mí a esas horas como mucho me gusta el rosado. Antonio nos invitó. Como era el dinero de Nora no rechacé la invitación. Es muy raro que yo le permita a Antonio que me invite en su bar. Y no había apenas nadie pero fue llegar nosotras y llenarse aquello de gente. Antonio estaba sin camarera. Nos fuimos a los diez minutos.


Después esas cervezas. Yo bebía poco. Supongo que por prevención. Lo de levantarme con resaca me resulta imposible. Y aunque estaba repleto hasta los topes de hombres jovenes, era como si allí no hubiera nadie. No sé, miraba a la calle porque me apetecía que por un casual apareciera Alberto y compartiese mesa con nosotras. Eso me habría animado un poco. Porque esa era la sensación, la de estar desanimada por completo. Como... Como... Como que si no es por tu Alma, por la pureza del deseo, ni siquiera cuentas. Saber eso. Sentirlo, que te lo digan: tú no existes si sólo existen tus palabras, tu ''inteligencia''. Pero qué narices podría existir de mí a cientos de kilómetros, a cientos de horas y días en el tiempo de la distancia... dónde la piel no florece en gemidos que darán su fruto en primavera. Ahora que los ciruelos del parque ya han florecido.

Fecha: 19/03/2006 20:47.



Autor: sabbat

Pero unos minutos después me animo. El hermano pequeño del gemelo ha llegado. El mismo que hace un par de horas iba acompañado por su novia. Nosotras lo llamamos 'el amis'. Es por su aspecto. Las patillas, la forma del pelo, las facciones. Todo en él nos los recuerda. Me levanto. Voy al baño. No hay papel. Aprovecho. Cuando salgo me acerco a su lado de la barra y le digo: 'No hay papel en el baño'. Él sale veloz y en el pasillo me agarra por los brazos tímidamente y dice: gracias por advertírmelo. Espero unos minutos. No es que tenga necesidad de ir pero vuelvo a cruzar el pasillo hasta los baños. Cuando salgo, él desde la barra, está esperando para cruzarse con mi mirada. En ese instante le sonrío con delicadeza y luego bajo los ojos. Cuando me siento Nora me dice: 'Te ha seguido todo el rato con la vista. Es increíble pero ese chico te desea muchísimo'. ¡Vaya Nora! -le contesto. Si ahora hasta pareces una buena amiga. Nos reímos. Entonces Nora me sugiere que nos vayamos a otro sitio. Le apetece ir hasta un pub en una población cercana. Yo le digo que sí pero a condición de que me deje ir a avisar a Antonio por si cuando cierre quiere acercarse a tomar una copa. La necesidad que tenía con Enol... imagino que él también podría ser capaz de colmarla. Sólo necesitaba a alguien que me escuchase. A alguien para quién mis palabras también significasen un poco de compañía y disfrutar de un buen rato.


Cuando nos dirigíamos hacia el garaje de Nora, Ramon L., aquel ''amigo'' que me puso algo en la bebida, asoma por una esquina. Viene hablando por teléfono con alguien y dice: 'Anda, y ahora aparece Carmen'. Entonces le grito despectivamente: '¿pero tú de qué vas, tío?' Nora se queda fría. No te andas con rodeos -dice. Menudo corte que se ha llevado. Cogemos el coche. Nora ha bebido bastante más que yo, porque se ha tomado sus cervezas y la mitad de las mías y se que no le hace ninguna gracia acercarme al bar de Antonio pero me acerca. Me deja en una curva a unos cincuenta metros y yo me lanzo en una carrera loca que me sitúa en menos de un minuto delante de su puerta. Ya están fregando y a punto de cerrar. Y dice que sí, que le apetece venirse. Así que quedamos allí y en otro minuto ya estoy de vuelta con Nora.


Luego en ese pub el ambiente es muy pijo. Antonio tarda como unos veinte minutos en llegar. Durante unos diez o quince hablamos los tres un rato. Luego Nora dice que se va y nos deja solos. Y al principio no le cuento nada de lo que me importa. Después pasamos mucho rato hablando de mi vida, de lo que fue mi vida al principio de mi matrimonio y de Coga. Cuando yo aún le quería y él no me deseaba. Pero porque él me lleva hasta ahí e insiste en comprender. Luego sí, hablamos del Hombre cruel y Antonio me repite lo mismo que Enol. Sólo que dice que yo soy inmensa, porque mis sentimientos lo son y que no debo de preocuparme. Pero luego quiere que le mienta a ese Hombre y ahí ya le digo que eso no es posible. Y pasamos casi hora y media hablando y bebiendo vodka con tónica, allí de pie, en aquella esquina. Luego, cuando terminamos su segunda copa, le incito a irnos. El deseo, por mi parte no se ha presentado. Y por la suya... creo que sólo por momentos. Me dice que estoy muy guapa mientras mira mis labios y los acaricia con su vista. Y es más, en algún instante llego a sentir, que más que desearme a mí, lo que desea Antonio es ocupar parte del lugar que ocupa el Hombre cruel en mi cabeza. Menciona una canción. Dice que en ella encontraré muchas claves. Es una de Silvio, una que habla de unos vaqueros. Yo esa parte la conocía, pero Antonio dice que lo que lo que no sabe la mayoría de la gente, es que esos vaqueros no eran suyos sino de alguien que solía llevarlos puestos. También hablamos de un poeta dadaísta. Con Antonio es un placer charlar porque sabe un poco de casi todas las cosas. Y no conoce ese poema que yo le menciono pero si al poeta... ¿Y por qué? -me pregunta. Porque él me folla como no me puede follar nadie. ¿Qué pasa que tiene buen costo? -dice.

Fecha: 19/03/2006 20:48.



Autor: sabbat

Entonces hemos llegado a la calle y le pregunto si puedo besarlo. Dice que sí y nos abrazamos. Pero es un abrazo que no despierta en mí al deseo dormido. Y por eso le propongo que nos acerquemos al mar, que nos espera a unos pasos y nos liemos un porro con la marihuana que yo llevo en el bolso. Antonio no entiende de qué gemidos le hablo porque nunca me ha escuchado gemir.


Mientras mea sobre la arena de espaldas a mí yo rompo un cigarrillo. Luego le tiendo a él la bolsita con la marihuana. Le pido que sea él quién elija la cantidad... Termino de liarlo y entonces soy yo quien baja las escaleras a liquidar cuentas con la orina. Me bajo los pantalones de espaldas a él y las veces que me doy la vuelta, porque tardo, le encuentro mirándome con una sonrisa. Luego me visto frente a él y comenzamos a fumar. Hay una noche de luna llena y cuando el humo comienza a hacerme efecto la risa nace libre. Le digo que el sexo se está despertando. Y le cuento un viaje. Soy éterea y atravieso los corredores de mi alma volando. ¿Te acuerdas cuando nos conocimos? ¿Cuando te dije que el sexo abría las puertas de conocimiento? Sí, ahora sé que era cierto -le respondo. Y me deja sentarme sobre sus piernas como si le cabalgara y yo comienzo a moverme frotándome contra su sexo. Un día al principio de nuestra relación estuvimos allí, en esas mismas escaleras. Me dijo que él no era una botella de cocacola y que no podía utilizarle como si lo fuera, como si fuera sólo sexo, que él quería ser algo más. Antonio quería que fuéramos compañeros espirituales porque eso era menos comprometido que el sexo combinado con la posibilidad del amor. Entonces se resistía. ¿Te acuerdas de cómo te hacías el duro y te resistías? ¿Y te acuerdas de cómo yo te sujeté por la cabeza y te obligué a comerme los pechos? Entonces me río, me río a carcajadas y le digo: Hoy no hace falta que te obligue, ¿eh? Pero no le dejo hacerlo. Por fin soy yo con él. Como Antonio no me conocía. Le cuesta trabajo entenderme. Quiero decir mis palabras porque Antonio sólo logra sentir mis gemidos. Hablar le hablo muy bajo, en susurros y tengo que repetirle las cosas al oído. Si ahora metieses tus dedos en mi coño te lo encontrarías muy esponjoso, porque yo tengo ahí un alga marina. Claro que sí, dice él. ¿Tú no sabes de dónde salimos? Del fondo del mar y evolucionamos hasta aquí y la experiencia empieza, de pronto se abren las puertas del conocimiento y comienzo a comprender de forma innata tantas cosas... Pero Antonio todavía no llora. No es ahí cuando le veo llorar. Ahora tienes que follarme, le digo. No me puedes dejar así. Vamos, si no te pongo sí. Claro. Podré soportarlo perfectamente, así que por lástima no me folles, ¿eh?. Pero él tira de mí y me levanta. Casi pierdo el equilibrio y lo único que hago es reírme. Y él no se ríe porque está preocupado por la hora que es. El sábado tiene que abrir la bodega al mediodía y quedarse de pie tras la barra hasta la madrugada del domingo. Aguántando gilipollas, como él dice. Antonio está harto de su vida porque ha comenzado a sentir que está muriéndose en ella. Espera. Ven. Déjame que te sujete mujer. Y yo respondo: No déjame a mí sola que controlo. Y era cierto estaba ciega pero controlando y supe que con Antonio difícilmente volvería a perder el sentido pero entonces no entendí por qué...

Fecha: 19/03/2006 20:49.



Autor: sabbat

Arrancamos. Es otro coche. Una especie de todoterreno negro en el que yo sobre mi asiento me arqueo y me acaricio. Ya le he dicho que él es un Amigo. Y antes Antonio había hablado de la amistad. Me dijo que por qué no podía utilizar al Hombre cruel como utilizada a todos esos hombres que conocía, que eso era la amistad, utilizarse mutuamente. Porque no puedo Antonio. Porque no puedo. Porque él supo dar con algo dentro de mí que yo no sospechaba ni siquiera que existía. Esa Sed...

Y le hablo del Amor de Marguerite Duras mientras conduce. Le digo que voy colgando fotos con cada fragmento y que en cada fragmento con el cambio de luz expreso un sentimiento. Y ahí es cuando Antonio comienza a llorar. Veo las lágrimas deslizarse por sus mejillas pero yo no me conmuevo. No puedo conmoverme a mi misma. Y sigo hablando y las lágrimas siguen deslizándose por las mejillas de Antonio. Y hemos llegado a donde me lleva. Al lugar de nuestra primera vez. Las farolas del otro lado de la ría, brillando en fila india en la noche como cocuyos. Y me río mucho. No es felicidad pero es alegría. La alegría de dar por fin con el sentido de una noche. ¿Sabes por qué tú y yo no nos podíamos enamorar? -voy a decirle luego. Porque tú y yo teníamos que ser Amigos. Es la primera vez que me acuesto con un amigo.


Antonio deja la radio puesta. Tampoco podemos reclinar el asiento porque me dice que no sabe cómo hacerlo. Pero esa madrugada no me importan las mentiras. Sólo me importa todo lo que voy a descubrir. Con Antonio guardaba una herida. Aquella noche que le obligué a refugiar su cabeza entre mis pechos hablabamos del Amor. Él me dijo que el cupo de Amor estaba cubierto en su vida. Y después que yo no sabía lo que era el Amor... me dolió aquello porque era cierto. El Amor era lo que yo más deseaba conocer pero Antonio tenía razón, no lo sabía...

Fecha: 19/03/2006 20:50.



Autor: sabbat

Me desnudo. Soy bella aún, mi cuerpo lo es y Antonio a pesar de su aspecto tosco es muy sensible. A él mis palabras si que le dicen algo. Lo sé porque le hacen llorar, porque la belleza le conmueve. Antonio no se quita nada. Entonces no sé que le digo pero en ese instante no debe verme muy necesitada y me atrae hacia él con fuerza. Comienza a masturbarme mientras yo sigo haciendo chistes sobre lo que escucho en la radio. Y ya no le beso más. Pongo mi boca sobre sus labios y le respiro mi aliento adentro. Le hago desearlo. Juego con su lengua lascivamente pero luego lo dejo. No tengo sed de él, aunque aún no pienso del todo en el teléfono. Hay un resorte le digo, mientras sus dedos trabajan febriles sobre mi clítoris. No, así no. Tienes que acariciarlo como si fuese una rosa. Imagínate que estoy atrapada en un castillo. Hay una muralla de piedra y encuentras ese seto de rosas. Te diriges a una que te llama. Es esa. Tienes que acariciar esa rosa dulcemente pero luego debes clavarte su espina. Eso es lo que tienes que sentir, que te clavas una espina. No te preocupes. Sólo sentirás eso. No es más que un pinchazo y darás con la puerta. Y le guío y le guío y siento su desperación y las lágrimas no dejan de discurrir por su cara. A veces abro los ojos y las veo pero me cuesta mucho trabajo porque Antonio es el rostro de un amigo y no es el rostro del Amante que deseo ver. Entonces sus lágrimas mojan mis mejillas. Pero es imposible. En ese instante lo sé. Por mucho que yo le guíe, él no va dar con el resorte que se esconde en mi coño. Así que no sé si él podría volar conmigo pero yo seguro que no podría. No puedo volar con él. Esa es la realidad. No hay vértigo. No hay ni una gota de vértigo. Antonio ahora me recuerda a Pablo. A lo que sentí con Pablo durante todos estos años. Esa impotencia esclava. El conocimiento de que él no es capaz de empujarme más allá. Y busco su polla. Es ahí cuando comienzo a pensar en el teléfono, a sentir necesidad de él. De que me escuche. Pero soy consciente de que si saco el teléfono del bolso y hago esa llamada, voy a incrementar el sufrimiento de Antonio. Y pienso y pienso en qué podría decirle. Trato de olvidarme de la voz de la radio pero no lo consigo. Quizás en otras circunstancias pero sé que no. Que ya nada es posible, que es casi un milagro que el Hombre cruel aquella noche diera con mi resorte, que fue por el miedo que le provoqué, que si hubiera podido follarme como él quería, como no pudo, jamás habría dado con él. Se sujetó a mi coño, incansable durante horas porque era a la única verdad que podía sujetarse. El placer de Antonio es intenso. Pero yo no siento más deseos de chupar su polla, como ocurre con Coga. Y le pido que me deje montarme sobre ella. Eso sí que me apetece. Subirme encima de su polla y buscar yo misma mi resorte con ella. Quiero irme, quiero atravesar los corredores del alma, quiero escapar por esas puertas que prometen horizontes azules. Pero Antonio no me deja. Cree que el Hombre cruel me domina así. Negándome el placer. No comprende nada. Dice: 'Chupa. Chupa. Chupa' No comprende que el Hombre cruel es cruel precisamente porque nunca me negaría nada que le pidiera. Es cruel porque lo único que desea es darme placer hasta que me muera de placer. Porque el placer es tan Intenso que es una crueldad dejar de sentirlo. Porque nunca me obligaría a chuparle la polla. Porque nunca me trataría así. Es cruel porque acaricia mi coño como si fuera una rosa hasta pincharse con sus espinas, hasta que le duelen la boca y los dedos y los dos sangramos la vida. Y a lo mejor Antonio no me deja subirme sobre su polla porque tiene miedo de que cuando la tenga dentro de mi coño no sea capaz de aguantar sin correrse ni un segundo. Lo próximo es que me esmero en trabajar. El acto sexual ha vuelto a convertirse en un trabajo. No lo hago con placer. Le dejo que folle con mi boca simplemente, ahora sé cómo hacerlo, dónde está ese hueco entre las muelas y la mejilla, dónde poner los dientes, cómo morder y no me importa que tenga que masturbarse para alcanzar su orgasmo. Cuando le llega empuja su polla dentro de mi boca y vierte en ella un agua agria. Un líquido que ni quita ni da sed. Entonces comienzo a vestirme, sin sentimientos. Y hablo y hablo y hablo. Y poder hablar con él todo eso que le cuento al Amigo, si es maravilloso, que alguien me escuche en ese momento. Y es cuando le digo eso de que es la primera vez que me acuesto con un amigo. Pero Antonio entiende lo que le estoy diciendo. Sabe que de todas esas cosas que le dije, de todo lo que le conté yo no puedo recuperar nada si él no me lo cuenta algún día. Tienes que decirme como soy cuando soy libre... Pero qué jaula tienes compañera, pero qué jaula... y dice que la hierba era muy buena. Y yo lo pongo en duda. No porque no lo sea sino porque el efecto siempre es el mismo. Cuando fumo me libero eso es todo. Pero yo siempre soy la misma. Y mientras regresamos él entiende mis por qué. Fue así, ¿me oyes? Fue así. Se me metió dentro. Me visita en mi habitación. Estamos juntos. Se despidió de mi coño aquella primera madrugada y ya nunca se fue de él. Se me quedó dentro. Está conmigo. Lo siento dentro de mí. Vives en un vértigo continuo -dijo Antonio. Sí, sí, eso es. Cuando creo que ya no hay más caminos, que no voy a ser capaz de ir más allá. Aparece él y me empuja. No sé cómo lo hace. No entiendo cómo lo hace pero dice las palabras justas, en el momento preciso y siempre ocurre la magia. Bueno, y es una tontería que siga esforzándome en recordar porque me es imposible. No había ninguna grabadora la madrugada del sábado. Ni luego, cuando después llegué a casa e hice esa llamada a su teléfono cargándome todos los límites que yo misma me había impuesto. Ni después en la cama, mientras seguía comprendiendo, por qué ahora es tan peligroso acostarse conmigo. El Hombre cruel me hizo cruel enseñándome como es la crueldad, como puede llegar a ser de dulce la crueldad.


A las pocas horas el despertador sonó y me metí en la ducha dispuesta a no perderme tampoco la clase del sábado. Y creo que hice bien. Después de ese par de horas, apareció Raúl y nos fuimos a tomar algo con su compañero. Y lo cierto es que es una gente muy interesante.


Bueno y ahora, abro ese paréntesis, ¿de acuerdo? Un beso a todos, seguro que os visito.


Fecha: 19/03/2006 20:50.



Autor: sabbat

En cambio yo si lloro cuando Antonio me lleva a casa. Cuando hablarle a alguien con libertad de todo lo que me Ocurre por dentro con el Hombre cruel.

Ayer me dieron una explicación psicológica del asunto. Al parecer la mujer tiene localizado el habla en el hemisferio derecho pero este punto tiene muchas conexiones también con el izquierdo. Cosa de la cual carecen los hombres por Naturaleza

Fecha: 19/03/2006 22:51.


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Autor: Martha

Que poder hacer cuando tu alma se desgarra como en todos tus escritos? leerte atentamente y disfrutar los paseos que me doy cuando te visito

Un beso desde Mexico!!!

Fecha: 20/03/2006 00:53.



Autor: Azul

Y es que el alma...vive y habita en el cuerpo y creo que la puerta es lo más intimo..el sexo...lo aprendi al Su lado. ;)

Un bikiño y buen parentesis.;)

Fecha: 20/03/2006 08:22.


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Autor: Su

Joder, menudo post el de hoy!!!"ME desnudo, soy bella aún...." ese trozo me ha encantado, fíjate que me lo iba leyendo muy despacio párrafo a párrafo y volvía a releerlo otra vez. Cómo hablas de cómo debería acariciarte, de lo que sientes, de los no sentimientos...

Y cambiando de tema ¿conoces a Espinete? el erizo aquel rosa que andaba siempre desnudo y dormía con pijama... pues Yupi fue lo que inventaron después para los nños de esa generación, la del ochenta y algo. Yupi era extraterrestre y su amigo en lugar de Don Pimpón se llamaba Astraco.
Vivir en los mundos de Yupi, es vivir en un universo paralelo, en un mundo Pituleta, o algo así :-)

¿Paréntesis? :-( te echaré de menos ¿lo sabes verdad? :-) Bueno, te escribiré si necesito algo, un abrazo enorme.

Fecha: 20/03/2006 08:58.



Autor: Androgen

Hoy te leo como en un sueño, he dormido muy mal, me he levantado cansado y ni siquiera estoy seguro de estar aún despierto, y tampoco me importa mucho descubrir si estoy despierto o no.
Te leo y aunque las palabras se desdibujan ante mis ojos que quieren cerrarse para paliar el picor y malestar que soportan desde que se abrieron esta mañana, todo tiene sentido. Aunque yo no lo entienda uniendo las palabras, todas jutnas son como puntos de un dibujo, en conjunto tienen sentido y las estoy entendiendo dentro aunque dentro de la cabeza pueda no entenderlas todas.
Por eso aplaudo el paréntesis, porque es tu decisión. Y sé que no me sentiré sólo porque ESTAS. Y eso es todo y está bien :)

Un abrazo sin brazos, directo a la parte no física.

Fecha: 20/03/2006 13:28.


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Autor: Montañero Paparazzi

Vaya, vas a hacer un parentesis. Estaremos al tanto de tu vuelta. hecharé de menos tus reflexiones.

Muchos besos

(respecto a tu petición estoy en ello y hablando con mis contactos Asturianos)

Fecha: 20/03/2006 15:26.



Autor: thalatta

feliz paréntesis, te esperamos. Besos.

Fecha: 20/03/2006 19:11.



Autor: sonrisa

Te voy leyendo a plazos y no te dejo comentario por que no sé dejarte comentarios de compromiso.
Hoy termino de leerte y tus palabras enmudecen mis teclas, que no mis sentimientos.
Eres tan honda que a veces me ahogas en tus profundidades.
besos sabbat, te espero en la misma esquina de siempre.

Fecha: 20/03/2006 19:31.



Autor: LOLITA MECANERA

Hola guapa ... te estoy leyendo de un tirón en un intermedio que la fiebre me ha dado de tregua ...(tanto escote con lo que cayó el sábado en Madrid , trae estas cosas)...te iba leyendo y pensé en tomar apuntes para hablarte de algunas cosas de las quecuentas pero creo que hoyno es el caso ... Has sacado todo y aquí queda y ahora es tiempode un descanso , que supongo te sentará muy bien ... te voy a echar de menos , ya lo sabes ... espero que sean unos puntos suspensivos y no un punto y final . lo pienso egoistamente , por mí , por saber de tí ...

Ya sabes donde estoy ...

me acorde de tí mucho el viernes , ya sabes , HOY NO ME PUEDO LEVANTAR ... todavía me duele la garganta de cantar a gritos...


bueno nena , un Beso ...muackkkkk

Fecha: 20/03/2006 19:53.



Autor: Patricia

Feliz paréntesis,sibila ;) Un abrazo vuela amarrado a una sonrisa.Para vos.

Fecha: 21/03/2006 00:18.



Autor: María

Hoy te leo después del mail...
Hay cambios... cambios por todos lados... ayer se lo escribí a Pau... hoy a vos... se huelen... por todos lados... está en el aire... en el norte y en el sur... voy a seguir leyéndote, todavía no terminé de leer el post (tus comentarios...)

Un besote enorme, Amiga.

P.D.: Por ahí dejo otro comentario más.

Fecha: 21/03/2006 03:56.



Autor: Enol

Te echo de menos princesa.

Fecha: 21/03/2006 18:59.


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Autor: antona

Voy a abrir un paréntesis aquí... al menos hasta el día ocho de abril
vuelve,te necesitamos
salu2

Fecha: 22/03/2006 11:24.



Autor: Javier

Es tiempo de parentesis.
te dejo invitación para ir de visita. ahora que creo haber arrglado lo que me dijiste.
Se feliz.
besos

Fecha: 24/03/2006 08:02.



Autor: pau

Hay hombres más femeninos que otros, claro, como mujeres masculinas. Supongo que la feminidad en un hombre se denota por su sensibilidad.
Hacer sexo contigo, aparte de ser fantástico, debe ser una experiencia vertiginosa.
Por lo visto, Antonio dispone de una sensibilidad acojonante.
Me gustan las personas que viven tanto como tú, que a las cosas, por pequeñas que sean, les sacan todo su jugo.
Un abrazo.

Fecha: 24/03/2006 21:23.



Autor: Juan Cosaco

Yo si que estoy en los mundos de yupi o en algún sitio muy lejos de ti, porque me pierdo mucho entre tus líneas. Espero que tú no te pierdas y encuentres un punto y seguido.
Saludos.

Fecha: 26/03/2006 00:05.



Autor: Azul

Hoy me he tropezado con este poema...y me acorde de ti.

Un bikiño.

Pienso en tu sexo...

Pienso en tu sexo.
Simplificado el corazón, pienso en tu sexo,
ante el hijar maduro del día.
Palpo el botón de dicha, está en sazón.
Y muere un sentimiento antiguo
degenerado en seso.

Pienso en tu sexo, surco más prolífico
y armonioso que el vientre de la sombra,
aunque la muerte concibe y pare
de Dios mismo.
Oh Conciencia,
pienso, si, en el bruto libre
que goza donde quiere, donde puede.

Oh escándalo de miel de los crepúsculos.
Oh estruendo mudo.

¡Odumodneurtse!

Cesar Vallejo.

Fecha: 26/03/2006 07:26.



Autor: Enol

PIEDRA DE SAL


Tu estabas dormida
como el agua que duerme en la alberca ...
y yo llegué a ti
como llega
hasta el agua que duerme
la piedra.
Turbé tu remanso y en ondas de amor te quebraste
como en ondas el agua que duerme se quiebra
cuando
llega
a turbar su remanso dormida
la piedra.

Piedra fui para ti, piedra soy
y piedra quiero ser, pero piedra
blanda de sal
que al llegar a ti se disuelva
y en tu cuerpo se quede
y sea
como una levadura de tu carne
y como el hierro de la sangre en tus venas.
Y en tu alma deje una sed infinita
de amarlo todo ... y una sed de belleza
insaciable ...
eterna

Fecha: 29/03/2006 18:24.


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